lunes, 22 de julio de 2013

Los piratas abandonan las costas de Somalia

Los piratas abandonan las costas de Somalia

Los piratas ya no molestan tanto a los barcos mercantes y turísticos en el golfo de Adén y frente a las costas de Somalia, gracias a las operaciones conjuntas de la fuerza internacional que controla esa región. Así opinan los expertos de la Oficina Marítima Internacional.

Los bucaneros que solían operar junto a las costas de Somalia están poco a poco abandonando ese lugar. Este año se han registrado solo ocho ataques a barcos y dos desvíos. Desde 2006, éste es el año más tranquilo en términos de piratería, observa el analista Vasili Gutsuliak, del Centro para el Derecho del Mar: 
Supongo que es la fuerza de coalición integrada por buques de muchos países, Rusia entre ellos, la que desempeña el papel protagónico en este proceso. Están controlando la zona marítima adyacente a Somalia, por lo que los piratas no se atreven a seguir atacando los barcos que pasan. Además, la fuerza naval está patrullando la zona inspeccionando todas las embarcaciones sospechosas. Por otro lado, se han tomado importantes medidas de carácter legal. La ONU aprobó todo un paquete de resoluciones que han modificado el Derecho del Mar facilitando la lucha contra la piratería. Ahora está permitido arrestar los barcos piratas en los mares territoriales y perseguir a los bandidos en el interior de Somalia. Esto hace posible la eliminación de sus bases de la manera más radical posible. 
Además de la presencia de buques de guerra en las zonas peligrosas, muchas navieras contratan guardias para proteger a sus barcos que pasan por allí. Son profesionales provistos de armas y equipos necesarios, incluidos los cañones de agua y alambre de púas que desalientan mucho a los piratas atacantes. Posiblemente, existen también otras razones de la disminución de la piratería, agrega el experto ruso Anatoli Kuznetsov: 
Ya se ha dicho que la piratería no surgió por sí sola. Resulta que los piratas son unos analfabetos que se bajaron de las montañas y, de repente, aprendieron a usar lanchas motoras y tecnologías de posicionamiento por satélite. Algunos expertos opinan que la piratería fue organizada desde unos centros europeos con fines de lucro. Ahora han decidido suspender este negocio por tal o cual razón. No creo que los piratas dejaran de atacar los barcos por voluntad propia. 
Entretanto, los casos de piratería son menos frecuentes no solo frente a las costas de Somalia. Según datos de la Oficina Marítima Internacional, en el primer semestre de este año hubo ciento treinta y ocho casos contra los ciento setenta y siete correspondientes al mismo período del año anterior. Sin embargo, surgió otra región con problemas para la navegación de barcos mercantes: el de Guinea, Oeste de África. Obviamente, es imposible plagar de buques de guerra todo el océano mundial. Se necesitan ideas frescas y nuevas formas de lucha contra la piratería. Mas todavía no está claro qué tipo de legislación internacional debe aplicarse a los casos de piratería. La comunidad mundial debería aprobar unas claras reglas de juego para los piratas capturados in fraganti: ¿Qué le va a pasar? ¿Dónde y cómo se lo juzgará? ¿Quién lo mantendrá y lo extraditará?
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