domingo, 13 de enero de 2013

Carrera armamentista espacial: China muy cerca a EEUU

Algunos expertos norteamericanos en armas estratégicas afirman, citando fuentes de los servicios de Inteligencia de EEUU, que China está preparando una tercera prueba del sistema de arma anti-satélite

Las dos anteriores se llevaron a cabo en 2007 y 2010, ambas el 11 de enero, lo cual permite suponer que también esta vez se observará el orden vigente. No se sabe qué indicios de preparación de la prueba ha detectado esta vez la inteligencia estadounidense. Sea como sea, no existe duda alguna de la existencia en China de un programa de elaboración del arma anti-satélite.

Durante la prueba realizada en 2007, los chinos destruyeron un satélite meteorológico propio, que había agotado sus recursos, a una altura de ochocientos cincuenta kilómetros. La finalidad de la prueba de 2010 no era destruir un aparato real, sino poner un misil interceptor en el punto previsto de la órbita.
Cabe suponer que en ambos casos los chinos han utilizado el misil interceptor KT-1, que es una versión modificada del misil de combustible sólido y alcance medio DF. Los chinos planean utilizar el KT-1, dotado de un interceptor de energía cinética, como componente del sistema de defensa estratégica contra misiles y asimismo como medio de lucha contra los satélites espías en órbitas bajas.

Esta vez se trata de un sistema mucho más potente. De acuerdo con algunas evaluaciones publicadas con anterioridad, los especialistas militares norteamericanos suponen que el proyecto denominado DN-2, está destinado a destruir satélites en altas órbitas geoestacionarias de unos 20.000 km. La creación de tal sistema permitirá a China ser el único país en el mundo capaz de abatir satélites de los sistemas globales de posicionamiento, particularmente los GPS.

Teniendo en cuenta la dependencia de la Fuerza Aérea, la Marina y de muchos sistemas de armas guiadas de la señal GPS, el uso de semejante sistema puede neutralizar la supremacía militar de EEUU.
Rusia, igual que EEUU, está realizando sus propios programas de armas anti-satélite, que son derivaciones de los programas de defensa antimisiles.

Por ejemplo, el nuevo sistema ruso de misiles antiaéreos S-500 será capaz de abatir objetivos en el espacio extraterrestre próximo. También se está trabajando en el campo de los modernos sistemas láser de destrucción de satélites. En la Unión Soviética el sistema anti-satélite IS (“destructor de satélites”) permanecía operativo. Utilizaba satélites interceptores especiales, que debían acercarse a los aparatos espaciales enemigos y explosionar. No obstante, nunca se habló de la intercepción de satélites en órbitas tan altas.

El sistema chino, en caso de que la prueba resulte exitosa, puede abrir una nueva etapa en la carrera armamentista en el espacio cósmico y requerirá de EEUU vastas y costosas contramedidas. Evidentemente, habrá que elevar la fiabilidad y resistencia del actual sistema de posicionamiento global y elaborar asimismo métodos y procedimientos de detección de los sistemas chinos de armas anti-satélites y de neutralización de los mismos antes de que entren en acción. Este será el segundo ejemplo de creación por los chinos de un tipo totalmente nuevo de misil, que puede modificar las reglas de juego en el terreno militar. El primero de estos sistemas es el misil balístico antibuque DF-21D. Al propio tiempo, demás está decir que las pruebas provocarán una reacción política negativa de EEUU y acarrearán consecuencias perjudiciales duraderas para las relaciones chino-estadounidenses.

La voz de Rusia

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