viernes, 29 de noviembre de 2013

Rusia regresa a Nicaragua para patrullar dos océanos

Rusia regresa a Nicaragua para patrullar dos océanos

Nicaragua, donde a principios de la década del ochenta, EEUU y la URSS libraban una guerra sangrienta a través de sus "criaturas", los contras y los sandinistas, ahora deviene un territorio de cooperación en la lucha contra el narcotráfico.

El parlamento de Nicaragua aprobó la decisión del gobierno de permitir el acceso al país de unidades de la marina de Guerra, de la Fuerza Aérea y de las fuerzas antidrogas de Rusia. Ellas comenzarán, a principio de 2014, el patrullaje en el mar Caribe y en el océano Pacífico. Una autorización análoga recibió EEUU, Cuba, México y Venezuela.
Lo más curioso es que el presidente Daniel Ortega invitó al país a las fuerzas antidrogas tanto de EEUU como de Rusia. Desde fines de la década del setenta era el líder de la Revolución Sandinista, considerado poco menos que el enemigo principal de EEUU en el hemisferio occidental. Y ahora es ya por segunda vez presidente de ese país centroamericano.
No puede ser considerada inesperada la invitación de Rusia a Nicaragua para la vigilancia de dos océanos a la vez, el Pacífico y el Atlántico, ante los narcotraficantes. Es el fruto de la cooperación de Moscú y de Managua en el combate a las drogas, que continúa hace ya unos cuantos años. Pocos estaban al tanto de la colaboración. Y es que los organismos antidrogas de cualquier país no gustan mucho difundir sus actividades ni acciones conjuntas.
No se trata solo ni tanto de la ayuda propiamente a Nicaragua, ni de una mera operación regional. Pues, entraña en los hechos una escala global. Las unidades especiales tanto rusas como norteamericanas ayudarán a poner coto al narcotráfico no solo a EEUU, sino también a Europa, y dentro de este, a Rusia también, explicaba a nuestra emisora Zbignew Ivanovski, del Grupo de coyuntura política del Instituto de América Latina de la Academia nacional de Ciencias:
—América Latina, debido a razones geográficas y climáticas tiene el monopolio en la producción de la cocaína. Toda la cocaína que va a dar a Europa, a EEUU, y que llega también a Rusia, procede justamente de América Latina y Central.
Daniel Ortega planteó ya en 2008 el asunto de la ayuda de parte de Rusia, cuando estuvo por última vez de visita en Moscú. Nicaragua, cuyas selvas fueron convertidas por los capos de las drogas de México y de Colombia en bases de tránsito, no es capaz por sí sola de librar la guerra a los contrabandistas bien equipados y armados.
El éxito mayor fue alcanzado en marzo de este año. Con la participación de unidades especiales antidrogas de Rusia fueron interceptados mil doscientos kilos de cocaína y eliminada una banda centroamericana, vinculada al tristemente famoso cartel mexicano de “Los Zetas”. En marzo también, el titular del Servicio Federal Antidrogas de Rusia, Víctor Ivanov, inauguró la primera piedra del futuro Centro regional de estudios contra las drogas, en la capital de Nicaragua.
El narcotráfico es un problema transnacional y no tiene una solución nacional, señaló a La Voz de Rusia el director del Centro de Investigaciones Políticas de América Latina, Emil Dabaguián. Lamentablemente, no todos los países centroamericanos concuerdan con una amplia ayuda internacional, ni menos permiten el acceso a su territorio y aguas soberanas de unidades extranjeras y lanchas de patrullaje. Hasta ahora, un acceso limitado tenía solo EEUU. Lo que ha hecho Nicaragua es una buena señal, indica Emil Dabaguián:
—Es evidente que se han constatado signos positivos en esta dirección, como el ensanchamiento de la coordinación internacional de combate al narcotráfico en el hemisferio occidental. Confío en que, de tener éxito este ejemplo concreto sobrevenga un avance en esta tarea.
Los militares de Rusia van a participar, en el patrullaje conjunto con el ejército de Nicaragua de las aguas territoriales de la república en el mar Caribe y en el océano Pacífico, desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de 2014. De resultar exitosa esta misión, ella puede ser prolongada.

La voz de Rusia
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