viernes, 6 de septiembre de 2013

Cumbre del G-20: Siria no está sola

G20 Санкт-Петербург Владимир Путин Пресс-конференция итоги

EEUU y otros países, una vez que comiencen la operación armada en Siria se ponen fuera de la ley. Este juicio emitió el presidente de Rusia Vladímir Putin el 6 de septiembre, en la conferencia de prensa que hizo un balance de la cumbre del Grupo de los Veinte.

En San Petersburgo finalizó sus labores el foro de los líderes de las mayores economías del mundo. Dirigentes de Estados y de organizaciones internacionales claves aprobaron una serie de decisiones importantes en la esfera de las finanzas globales, del crecimiento económico y de la reducción de la deuda pública. Un tema esperado, no planificado, de los más importantes de las reuniones oficiales y de los contactos oficiosos fue el de la situación en torno a Siria que, en los próximos días, por iniciativa de EEUU, puede ser blanco de un ataque despiadado. Son bien conocidas las diferencias fundamentales de Moscú y de Washington en esta materia. Y de ahí que, seguramente, la noticia principal del segundo día de labores de la cumbre fuera la reunión de los líderes de Rusia y de EEUU, Vladímir Putin y Barack Obama. Antes, el jefe de la Casa Blanca no había planeado contactos personales con su colega de Rusia.
Vladímir Putin expresó que la conversación tuvo un carácter constructivo y benevolente, sin embargo, los interlocutores se mantuvieron “en lo suyo” como se dice. Lo que significa que persiste la posibilidad de un ataque a Siria. Empero, Barack Obama pudo escuchar en San Petersburgo una “señal de alarma”. Y ello porque, contra la variante de la fuerza se pronunciaron no solo los opositores tradicionales de las acciones agresivas, sino también los Estados que antes preferían mantener neutralidad. Aunque, en general, en términos recios condenaron la posible agresión armada China, Rusia, la India, Indonesia, Italia, Brasil y otros países. Dirigiéndose a los partidarios de la línea dura, Vladímir Putin los invitó a meditar en las consecuencias de una posible agresión:

—Todo lo que está vinculado a los hechos en el Oriente Próximo se refleja, de la manera más patente, en la economía, porque se trata de una región que abastece de recursos energéticos toda la economía mundial, o por lo menos una parte considerable. Sabemos que, en cuanto ocurren allí colisiones y cataclismos, de inmediato suben los precios de los agentes energéticos. ¿Y qué significa ello? Ello significa que esos precios comprimen el desarrollo de la economía mundial. En tiempos tan duros para la economía mundial, desestabilizar la situación en la región, dicho en lenguaje muy diplomático, es contraproducente.

El problema de Siria fue debatido de la manera más detallada, subrayó Vladímir Putin, incluso en el primer día de sus labores, hasta bien entrada la noche. Valga destacar que, contra una invasión al país se pronunció el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Y el Pontífice de Roma, Francisco, instó en un mensaje especial, enviado a los líderes del G-20, a hacer todo lo posible para una solución de paz del conflicto. Sin embargo, Washington no materializó finalmente las esperanzas de todos los que se atienden a un criterio sopesado y racional en la solución del problema sirio y, continúa preparándose para la intromisión en los asuntos del Estado soberano. Al respecto, resulta normal plantear lo de la ayuda a Siria de parte de uno de sus socios principales, léase Rusia. He aquí lo que manifestó sobre el particular Vladímir Putin:

—¿Vamos a ayudar a Siria? Lo haremos. Y actualmente ayudamos. Suministramos armas y cooperamos en la esfera económica. Confío en que sea mayor la colaboración en la esfera humanitaria, en suministros de ayuda humanitaria para socorrer a aquellas personas, a la población civil que se encuentra en una situación muy difícil en ese país.

¿Existía la probabilidad de que la opinión de los adversarios de una agresión contra Siria, expresada en San Petersburgo, cambiase radicalmente el criterio de Barack Obama? Lo más probable que no. En la política real, una vez que dices a es indispensable decir b. Un vuelco en 180 grados es interpretado como una debilidad, lo que el presidente estadounidense no puede permitirse. Su nivel de popularidad es ya elevado, y la manifestación de blandura y de “conciliación” hará que muchos de sus partidarios le den la espalda.
Sin embargo, EEUU y sus incondicionales deben recordar que, la variante de fuerza pone a sus autores fuera de la ley, subrayó Vladímir Putin. El dignatario recordó una norma internacional básica: el empleo de la fuerza contra un Estado soberano es posible, exclusivamente, con fines de autodefensa. Algo que por cierto, en las condiciones creadas, no está planteado. Y ello porque Siria no planea un ataque a EEUU. De suerte que, Barack Obama, después de la cumbre del G-20, donde su iniciativa fue objeto de evaluaciones nada halagadoras, tiene bastante material para reflexiones. El Congreso, donde pugnará por una bendición para su iniciativa, puede depararle también sorpresas. Es evidente que, allí no existe unanimidad con respecto a la idea de lanzar al país a una aventura bélica más.

La voz de Rusia
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