lunes, 26 de agosto de 2013

La República Checa comienza a mirar a la izquierda y a Rusia

Социал - Демократическая Партия Чехия экономист Ян Младек Jan Mládek

La República Checa se parece cada vez más a la Italia de la década de los noventa donde, como consecuencia de los casos de corrupción, los gobiernos caían uno tras otro como las hojas después de la lluvia. Se espera que el presidente de la República Checa disuelva el 28 de agosto la Cámara de Diputados.

El dignatario ha convocado ya las elecciones parlamentarias anticipadas para finales de octubre. Y de ahí, está a la vuelta de la esquina el nuevo gobierno. De momento rige un “gabinete técnico” de Jiri Rusnok, aunque no está claro qué decisiones podrá tomar. Y ello porque al ser designado exclusivamente por el presidente no ha recibido el respaldo del Parlamento. Todo es muy frágil e incierto en las riberas del Moldava. Qué ocurre en general con los checos, que siempre se han distinguido por su prudencia y cautela. El destacado economista Jan Mladek, ministro de Hacienda del gobierno apócrifo del opositor partido Socialdemócrata checo, nos expuso su visión por teléfono desde Praga:

—La disolución de la Cámara de Diputados significa, en esencia, la bancarrota moral total del gobierno de derechas que condujo al país a la crisis actual. Un Gobierno que por años ha mantenido a la población en tensión. Amenazaba con el colapso financiero para justificar así su política económica. La gente tenía confianza, pero se materializaron las expectativas negativas que llevaron a la caída de la producción. Solo ahora ha estado mejorando poco a poco la situación. Los derechistas proclamaban todo el tiempo una lucha contra la corrupción, a costa de robustecer sus posiciones. Pero, de pronto, resultó que ellos mismos estaban sumidos en ella hasta el cuello. La renuncia de Petr Necas, el primer ministro anterior, se pareció a una teleserie estadounidense: allanamientos en gabinetes ministeriales, la amante del primer ministro, la titular del secretariado estaba involucrada en esquemas de corrupción. Pero no es todo: moviliza a los servicios secretos para vigilar a la esposa del jefe del gabinete. Y todo para que este obtenga el divorcio y contraiga nupcias con ella… ¡El colmo ya de lo absurdo! ¿Puede haber un derrumbe moral de la derecha del Partido Democrático Civil?

Los últimos sondeos muestran que la balanza de los ánimos de los checos se ha volcado a la izquierda. Los socialdemócratas podrían obtener realmente la mayoría en la Cámara baja del Parlamento. ¿Cambiaría esto la política interna y exterior de la República Checa con respecto a Rusia?

—Sin duda, pues, una mayoría de izquierdas en el Parlamento influiría decididamente en la situación en el país, daría un impulso a la cooperación de la República Checa con Rusia. La derecha, que tenía en la Cámara de Diputados la mayoría mágica de ciento un votos, nos mantuvo en esencia aislados de Rusia y de China. El “concertino” estaba a cargo del rival de Milos Zeman en las presidenciales, el exministro de Exteriores, el príncipe Karel Schwarzenberg. Este fue el heredero de la vieja política de la aristocracia austríaca que veía con malos ojos as federaciones eslavas: Yugoslavia, Checoslovaquia, la URSS y se alegró con su desintegración. No dudo que muy pronto seamos testigos de una nueva política checa, constructiva con respecto a Rusia, y de provecho mutuo para nuestros pueblos.

El presidente Zeman ha declarado en más de una ocasión que se propone desarrollar una línea oriental de su política que incluya a Rusia. ¿Se reforzarán sus posiciones con la nueva composición del Parlamento? En general, desde Moscú pareciera que la República Checa avanza hoy hacia una república presidencial…
—Yo no sacaría conclusiones tan apresuradas. Pero, en realidad se está gestando un cierto modelo nuevo parlamentario-presidencial. Y, ¿por qué no? Tal forma de gobierno existe, a mi juicio, en Polonia y no se ha hecho mal. En lo que respecta al presidente, sin duda se robustecerá su influencia en el resultado de los comicios. Los socialdemócratas serán el sostén de la política del jefe de Estado, los comunistas y el partido centroizquierdista Zeman.

Mientras tanto, en Moscú hacen conjeturas sobre cómo va a influir la nueva realidad política que se está generando en la República Checa en los grandes proyectos ruso-checos, incluida la licitación convocada para terminar la construcción de dos bloques energéticos de la central atómica Temelin. Sus resultados deben ser ya anunciados en otoño. Y ya, al parecer, con un nuevo gobierno.

La voz de Rusia
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