martes, 16 de julio de 2013

Rusia demuestra la transparencia de su política militar

Rusia demuestra la transparencia de su política militar

Rusia informó a China sobre la inspección de la disponibilidad operacional de sus tropas acantonadas en el Distrito Militar Este, lo que refleja un aumento de la confianza entre ambos países en el ámbito militar. Moscú y Pekín coordinan posturas y promueven la cooperación militar, tomando en consideración las amenazas comunes a su seguridad nacional en el área.

La inspección no provocó ningún malentendido entre Moscú y Pekín. Rusia informará a China sobre el desarrollo de la inspección que se prolongará hasta el 20 de julio próximo, según comunicó el viceministro de Defensa, Anatoli Antónov.
La inspección militar en el Extremo Oriente de Rusia comenzó de forma imprevista el pasado sábado. La correspondiente notificación fue remitida por redes de mensajería electrónica a los agregados militares de los países colindantes. La notificación explicó la envergadura de la inspección y las fuerzas participantes: más de ciento sesenta mil militares, un millar de carros de combate y blindados, ciento treinta aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea y hasta setenta buques de guerra.

Rusia demostró de forma unilateral la transparencia de su política militar en el Extremo Oriente, porque no existen compromisos internacionales que estipulen la obligación de Rusia de informar a sus vecinos sobre la realización de maniobras en esta región. La única excepción es China. En 1998, ambos países se suscribieron el Acuerdo sobre las Medidas de Confianza en el Ámbito Militar. Su vigencia se extiende a una zona de cien kilómetros de profundidad aledaña a la frontera.

Tomándolo en consideración, según expresó el viceministro Anatoli Antónov, Moscú ha informado a la parte china, proporcionándoles datos clasificados. Y esto refleja un alto nivel de confianza en el ámbito militar. Moscú y Pekín consideran que es importante promover la cooperación militar como parte integrante de la asociación estratégica. También realizando conjuntamente ejercicios militares. La semana pasada, en la bahía de Pedro el Grande en el mar del Este (mar de Japón), concluyeron las maniobras navales chino-rusas, en las que participaron unos veinte destructores, cruceros portamisiles, buques antisubmarinos y buques de abastecimiento, así como más de diez cazas y helicópteros navales. El redactor jefe de la revista Natsionalnaya oborona (Defensa Nacional), Ígor Korótchenko, comenta: “Los ejercicios reflejan el acercamiento recíproco entre China y Rusia en el área militar y constituyen uno de los elementos de la estabilidad en la región Asia-Pacífico, sin ejercer presión política alguna sobre terceros países. Es menester dejarlo bien claro, porque las especulaciones sobre el tema dado abundan”.

Las maniobras chino-rusas se desarrollaron a trescientos kilómetros de la isla de Hokkaidō y acapararon una acentuada atención de Japón que siguió ojo avizor el despliegue de buques y aviones rusos y chinos. El 14 de julio, las Fuerzas de Autodefensa del Japón por primera vez registraron el paso de buques chinos por el estrecho de La Pérouse, comunicó el Ministerio de Defensa de este país. Los buques regresaban a su puerto de matrícula en China, una vez concluidas las maniobras.
Al realizar dichos ejercicios, Rusia y China dieron a entender a sus vecinos que irán incrementando los esfuerzos conjuntos para resguardar su seguridad nacional.

El 3 de agosto próximo, Rusia y China iniciarán ejercicios terrestres en los Urales para ejercitarse en la interacción a la hora de planificar, preparar y llevar a efecto operaciones antiterroristas. En las maniobras denominadas Misión de Paz por ambos lados participarán más de mil quinientos efectivos, más de cien unidades de armamento y material, más de veinte aviones y helicópteros de combate.

Los ejercicios no apuntan contra terceros países, pero al propio tiempo dejan bien claro que Moscú y Pekín reaccionarán adecuadamente a las movilizaciones militares de EEUU y Japón en esta zona.
El pasado domingo, 14 de julio, fuentes en el Ministerio de Defensa del Japón informaron sobre la decisión de formar, sin mencionar las fechas, su propia Infantería de Marina para proteger las alejadas islas sureñas. Es de suponer que los marines nipones se adiestren junto con el contingente estadounidense acantonado en la isla de Okinawa.

La voz de Rusia
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