sábado, 2 de febrero de 2013

Los blancos que pueden abatir los misiles de la India

La India efectuó el pasado domingo 27 el lanzamiento exitoso de un misil de alcance medio, capaz de portar hasta una tonelada de explosivos.

El misil K-5 fue lanzado en posición de inmersión en el Golfo de Bengala (el lugar exacto del lanzamiento no se precisa) e impactó contra el objetivo a una distancia de setecientos kilómetros. 
Sobre el telón de fondo de las pruebas del año pasado del misil balístico intercontinental Agni 5, con un radio de acción de cinco mil kilómetros, esta noticia es bastante modesta. Es más, el lanzamiento del misil en posición de inmersión fue el número 14. Pero fue el primer lanzamiento de un misil desde una plataforma submarina efectuado abiertamente, todos los anteriores se realizaron en secreto. De tal modo, la India anunció sin ambigüedades que está próxima a ultimar la creación de la triada nuclear: misiles emplazados en tierra firme, en el aire y en el mar. Agencias informativas indias comunican que los misiles K-5 pueden ser instalados en el submarino atómico Arihant de fabricación propia. Los trabajos de creación del sumergible están próximos a concluir. 
Las informaciones sobre el lanzamiento del misil K-5 eluden la cuestión de lo que esto significa en el plano geopolítico. Pero, por ejemplo, la Agencia Associated Press simplemente repite la vieja frase banal de que “la India y su rival Pakistán, que también posee el arma nuclear, de tiempo en tiempo efectúan pruebas de las diferentes modificaciones de sus misiles” y recuerda que la India y Pakistán tres veces combatieron tras la obtención de la independencia. 
El asunto es que en caso de un hipotético conflicto nuclear con Pakistán, la India no necesita misiles balísticos continentales ni misiles de emplazamiento marítimo. Para una guerra con su vecino son suficientes los misiles de emplazamiento terrestre y aéreo. 
El término de la fabricación de la triada nuclear, al igual que las pruebas del Agni-5 el año pasado, tienen un círculo más amplio de destinatarios. El quid de la cuestión consiste en que la India de facto ingresa en el llamado “club nuclear” (hasta ahora poseían la triada nuclear solo EEUU, Rusia, Francia y China) y se convierte, en el pleno sentido de la palabra, en una potencia nuclear global. 
Si nos fijamos en la posición que ocupa la India en al mapa político mundial, queda bien claro que la señal que envían las pruebas de misiles de los últimos meses, está dirigida a un solo destinatario – China. Esto lo prueban los inveterados problemas de las relaciones bilaterales y todo el desarrollo geopolítico de ambos países en los últimos años. 
China rodea a la India por tierra y mar, creando bases de apoyo en los países vecinos. La India participa cada vez más activamente en los asuntos de la región Asia-Pacífico y en el mar de China Meridional, particularmente, realizando maniobras navales con los países rivales de China en la región y desarrollando con ellos proyectos económicos conjuntos, incluso en las regiones que reclama China. 
Sobre este telón de fondo resulta bastante simbólico y hasta funesto el hecho de que el mismo día en que la India probaba su misil de emplazamiento marítimo, China ponía a prueba su sistema de defensa antimisiles. 
Difícil es decir si fue casualidad o si China premeditadamente hizo coincidir sus pruebas con las indias. En este caso habrá que reconocer que la Inteligencia china conocía de antemano los planes de la India. Pero, sea como sea, los hechos del último fin de semana testifican que la carrera armamentista en Asia no solo continúa, sino que también adquiere proporciones cada vez más amplias.

La voz de Rusia
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