lunes, 14 de enero de 2013

Rusia y China prepararán respuesta común al escudo antimisiles de EEUU

El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, manifestó que las partes acordaron coordinar sus acciones en dicha esfera, en sus recientes conversaciones en Pekín

Se trata de una declaración sin precedente. Antes, Moscú decía que estaba tomando en consideración las aseveraciones estadounidenses de que la DAM asiática no apuntaría contra Rusia. Pekín fue más directo en sus comentarios. Los argumentos de que la DAM se está creando con el único fin de proteger al Japón y Corea del Sur de los misiles norcoreanos no le convencen en absoluto. China se ha dado cuenta de que EEUU se apresura a rodearla con el segmento asiático de la DAM. Justamente los misiles chinos y rusos serán objetivo potencial de los Patriot estadounidenses instalados en los destructores japoneses provistos del sistema Aegis. De ahí, la necesidad de cooperar en la búsqueda de respuestas adecuadas a las acciones de EEUU, explica el director del Centro de Pesquisas y Previsiones Políticas, Andrei Vinográdov: 

—Se trata de un problema realmente grave que no se limita exclusivamente a la fecha y la forma del despliegue de la DAM, sino que incluye también la respuesta que se dará a este despliegue. Si Rusia y China se ponen de acuerdo para contrarrestar en conjunto los componentes ya existentes de la DAM, esto sería una muestra muy clara de la profunda confianza que tenemos para colaborar y un indicio del posible desarrollo de la situación regional.

El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, precisó que, a la hora de dar solución a esta tarea, las partes también tomarán en consideración los intereses de otras fuerzas presentes en la región de Asia-Pacífico, refiriéndose, en primer término, al Japón y Corea del Sur. Por lo tanto, podemos suponer que la DAM asiática formará parte de la agenda de conversaciones desde los primeros contactos de la dirección rusa con los nuevos líderes de dichos países. Y que China procederá de la misma manera en sus consultas con los vecinos asiáticos. 

A Tokio, Seúl y Canberra que ya han dado su visto bueno para el despliegue de los componentes asiáticos de la DAM global de EEUU en sus respectivos territorios, les convendría estudiar las experiencias de Polonia, República Checa y Rumania que en su tiempo hicieron oídos sordos a la preocupación de Moscú por el despliegue de radares antimisiles norteamericanos en Europa. Solo cuando Moscú advirtió que podría responder con el despliegue de sus novísimos misiles balísticos en el noroeste de Rusia, los europeos se pusieron a pensar en la vulnerabilidad de su propia seguridad. 
Esta situación puede repetirse en Asia, si Tokio, Seúl y Canberra tampoco prestan oídos a las inquietudes conjuntas de Moscú y Pekín ante la creación del segmento asiático de la DAM global por parte de EEUU. Las consultas ruso-chinas sobre la seguridad estratégica celebradas en Pekín son una señal muy clara de que las partes han comenzado a coordinar sus acciones.
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