jueves, 24 de enero de 2013

Rusia piensa reorganizar la aviación de transporte

El Ministerio de Defensa de Rusia está estudiando los planes de reorganización de la aviación de transporte. El objetivo central es reducir la dependencia de los fabricantes ucranianos.

Se hará hincapié en los proyectos de las oficinas de diseños y proyectos nacionales.
¿Se renunciará a los Antónov?
Los aviones Antónov –del An-26 al Ruslán– históricamente sentaron las bases de la aviación soviética de transporte militar, y ahora mismo constituyen una buena parte de ella. Al propio tiempo, algunos problemas en la cooperación con Ucrania y la política general de reducción de la dependencia de las importaciones en el sector de la defensa, amenazan con un repliegue de los proyectos ucranianos, lo que puede acarrear diversas consecuencias.
El programa estatal de armamento para los años 2011-2020 contempla la compra en esta década de no menos de seiscientos aviones para la Fuerza Aérea de Rusia, entre ellos más de un centenar de aeronaves de transporte militar. Cuarenta aparatos serán Il-476 – versión modernizada del Il-76, cuya producción se está desplegando en Uliánovsk. La abrumadora mayoría de los restantes deberán ser de la familia Antónov, incluyendo el An-124 Ruslán y el An-70. Pero hoy la suerte de estos aviones está en suspenso.
El programa largamente anunciado de reanudación de la producción del An-124, por lo visto, es considerado redundante. La Fuerza Aérea de Rusia ha decidido reparar y modernizar los Ruslán existentes, al tiempo que las empresas de explotación no pueden “cargar” con este programa sin el encargo estatal: el precio de estas máquinas es muy alto para ellas.
También queda en suspenso el destino del An-70. El gobierno ruso tiene previsto decidir la adquisición y el financiamiento de la producción solo una vez finalizadas las pruebas. Y esto retrasa automáticamente el posible inicio de la producción de la empresa aeronáutica de Kazán.
La suerte del avión ligero An-140T (variante del An-140 en explotación) se decidirá en la competencia con el proyecto ruso Il-112B. Los constructores aeronáuticos nacionales cabildean la reanudación de los trabajos en el proyecto ruso.
Es hora de tomar resoluciones
La Fuerza Aérea de hecho se ha asegurado la incorporación solo del nuevo avión de transporte Il-476. La suerte que correrán los demás está en suspenso. Es evidente que el asunto puede resolverse parcialmente para los próximos quince-veinte años mediante la reparación y modernización a fondo. En primer lugar se trata de los aviones An-22 y An-124. Pero en el segmento de los aparatos medianos y ligeros, donde el An-12 y el An-26 paulatinamente están siendo dados de baja, la reparación y modernización ya no serán ayuda alguna.
Para no afrontar la situación en que Rusia deba comprar aviones extranjeros de esta clase, la resolución sobre el particular debe ser tomada en el curso del año. En la clase de aparatos ligeros ya se ha determinado la opción, mientras que en la clase de aviones medianos habrá que optar entre el proyecto ruso-indio MTS/MTA y el ucraniano An-178. Y, obviamente, hay que decidir el destino del An-70 y el An-124. La primera de estas aeronaves, con sus características únicas de despegue y aterrizaje, es indispensable para Rusia por su enorme territorio, en el que no hay tantos los aeródromos buenos. La segunda máquina puede brindar a las Fuerza Aérea enormes posibilidades en el plano del traslado estratégico de tropas. El quid de la cuestión estriba en qué medida se comprenden estas posibilidades y en qué medida se considera de actualidad su incremento del número de esos aviones.

La voz de Rusia
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