jueves, 3 de enero de 2013

Rusia está creando nuevos misiles balísticos intercontinentales

Rusia y China llevan adelante la modernización de sus fuerzas estratégicas. Sin embargo, optaron por criterios diferentes para el reemplazo de sus cohetes pesados.

Serguei Karakaiev, jefe de las Tropas Estratégicas declaró que Rusia lleva adelante actualmente el proyecto de, como mínimo, dos tipos de nuevos misiles balísticos intercontinentales. Según medios de difusión nacionales, uno de estos dos proyectos es el gigantesco misil Sarmat, de combustible líquido, que reemplazará el sistema soviético RS-36M Voevoda, más conocido en occidente como Satanás.
El sistema Voevoda durante años ha sido un elemento importante de las fuerzas nucleares estratégicas rusas. Son los misiles intercontinentales balísticos más pesados del mundo. Su peso de despegue supera las doscientas toneladas y, los potentes motores de combustible líquido sirven para llevar hasta diez ojivas nucleares  y una buena cantidad de medios para burlar los sistemas de defensa antimisiles, tales como blancos falsos. En dependencia de la carga bélica, el alcance del misil puede alcanzar de los once a los dieciséis mil kilómetros.
Por su masa, el misil RS-36M puede ser comparado solamente con el cohete intercontinental chino DF-5, que pesa ciento ochenta y tres toneladas. El misil chino es menos perfecto. Por ejemplo, requiere de una preparación prolongada para la partida: dos horas toma cargarlo con combustible, lo que lo hace vulnerable para un primer ataque. Sin embargo, China mantiene unos veinte misiles DF-5A, por cuanto son los únicos sistemas estratégicos que dispone, de momento, para lanzar un ataque a cualquier lugar en el territorio de EEUU.
Rusia y China eligieron criterios diferentes para el reemplazo de sus misiles pesados. Rusia optó, en esencia, por resurgir el sistema RS-36 en un nuevo nivel técnico. La elección del cohete de combustible líquido se debe a que, en comparación con el de combustible sólido, lleva una carga útil mayor. Rusia espera que, en perspectiva, EEUU acometa el despliegue de sistemas antimisiles en el cosmos y refuerce además las posibilidades del escudo antimisiles en Europa. Así las cosas, un misil más pesado y potente podrá, con toda seguridad remontar esa defensa.
Además, a juicio de Serguei Karakaiev, el misil de combustible líquido, con volúmenes mayores de carga útil ayudará a “realizar tales posibilidades como la creación de armas de alta precisión estratégica con cargas no nucleares y, prácticamente de alcance global”. Rusia puede crear un arma no nuclear de alta precisión sobre la base de los misiles intercontinental es, en el caso de que en EEUU se vaya a trabajar en tal arma, indicó Karakaiev.
Rusia, paralelamente con el misil de combustible pesado trabaja en un nuevo cohete de combustible sólido móvil, que reemplazará en la producción los sistemas Topol-M y Yars. De esta manera, Rusia desea, en un futuro próximo, mantener las fuerzas nucleares estratégicas conformadas de dos componentes básicos: los misiles móviles y los cohetes pesados de combustible líquido emplazados en silos.
En lo que concierne a China, sabido es que, como un agregado al misil móvil DF-31A, de combustible sólido que produce actualmente, está trabajando en un cohete más pesado de combustible sólido con la cabeza que se separa. Este misil es también la respuesta al reforzamiento de los sistemas estadounidenses antimisiles, pero le será difícil alcanzar los índices de alcance y de carga útil que tienen los DF-5.
Tal criterio se ajusta a la estrategia china de organización de las fuerzas nucleares. China no buscaba en un comienzo la paridad nuclear con EEUU, centrando la atención en el mantenimiento de una pequeña agrupación de misiles capaz de resistir un primer ataque y, de lanzar uno de respuesta. Dicho criterio está experimentando ahora cambios y ya es evidente que China tendrá que incrementar la cantidad tanto de los misiles balísticos de los submarinos como de los intercontinental es. Pero, aun no han madurado las condiciones para un cambio de estrategia.

La voz de Rusia
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