sábado, 29 de diciembre de 2012

La estrategia rusa pone nervioso a Washington

El medio político y el mundo del espectáculo… Ambos usan las mismas tecnologías promocionales, y a estas alturas resulta difícil decir con exactitud quien tuvo la prioridad en cada caso concreto.

“¡El show continuará el año entrante! ¡Se transmitirá por radio, televisión y la red de Internet durante todo el 2013!” Más o menos así podría sonar el slogan final de la campaña publicitaria de Moscú y Washington en 2012. Una nueva ronda de enfrentamiento entre los viejos amigos rivales se está desarrollando a nivel de los parlamentos. EEUU sacudió presuntuosamente el polvo de la vetusta enmienda Jackson-Vanik y la tiró a las llamas para aprobar de inmediato un documento de tonalidad aún más prehistórica: la famosa Acta Magnitski. Rusia respondió emitiendo una “lista negra” de políticos estadounidenses y prohibiendo la adopción de niños rusos por ciudadanos de EEUU.

A grandes rasgos, la partida de ajedrez que están jugando Moscú y Washington se desarrolla de manera bastante lógica. Los medios y métodos no tienen mucha importancia. Las complicaciones son inevitables, opina el Gran Maestro Internacional de Ajedrez, Alexéi Kuzmin:

—El año que viene la posición en el tablero de la partida política Rusia-EEUU se tornará aún más complicada. Las partes prácticamente han agotado los argumentos para ponerse de acuerdo en cuanto a la defensa antimisiles en Europa, los temas de Irán y Siria y el “siempre verde” problema de Medio Oriente. No hay más oportunidades para simplificar la posición. Un ajedrecista con frecuencia tiene que resolver el problema: ¿hasta qué punto le conviene seguir complicando la posición? Cada maestro experimentado sabe lo difícil que es provocar una reacción adecuada del rival a una jugada riesgosa, pero en perspectiva muy ventajosa para uno. Además, la jugada provocativa que resulta ineficaz solo debilita la posición de quien la hace.

Al mismo tiempo, independientemente de las jugadas que se hagan, es poco probable que se llegue a un conflicto real, afirma el Gran Maestro Internacional de Ajedrez, Vladislav Tkachov:

Ningún gesto orientado al público general, como las listas de Dima Yákovlev y Magnitski, el despliegue de nuevos componentes de las defensa antimisiles o el respaldo a una de las partes en conflicto en Siria, es capaz de afectar seriamente las relaciones entre Rusia y EEUU. Y no porque el presidente de EEUU tenga una actitud diferente en estos asuntos, sino porque todos estos temas ya se han vuelto tradicionales y determinan el contexto actual de las conversaciones bilaterales, cuando Washington, inicialmente, imita interés por nuestro punto de vista, para luego proceder como le dé la gana. Aprovechando su condición de potencia hegemónica, define unilateralmente si es hora de roces o de abrazos. El paralelo con una partida de ajedrez es evidente: al controlar las zonas clave del tablero, uno tiene la libertad de optar por un cambio de piezas o un ataque directo al rey enemigo.
La posición hegemónica, sin embargo, no le parece suficiente a Obama como para aceptar la “demanda de la opinión pública estadounidense” incluyendo en la lista negra a todos los diputados de la Duma de Estado de Rusia.

Como de costumbre, Moscú tiene sus propias importantes cartas de triunfo que aún no ha puesto sobre la mesa, agrega Alexéi Kuzmin:

La Ley Dima Yákovlev y la prohibición legal de tener cuentas bancarias en Rusia y entrar al territorio del país para todos los funcionarios de EEUU sospechosos de corrupción forman parte de una maniobra estratégica de gran alcance. Su objetivo es provocar una respuesta adecuada por parte del rival. Esto solo reforzaría la posición de Vladímir Putin en el campo propio del tablero.
También puede ser una maniobra secundaria o “de distracción”, como la suelen llamar los militares. En el eje principal, Moscú sigue avanzando hacia la meta de manera planificada. Justamente esto le preocupa y le pone nervioso a Washington, señala Vladislav Tkachov:

El único factor realmente capaz de afectar las relaciones bilaterales sería la creación de una eficiente Unión Euroasiática. Hillary Clinton ya habló sobre el tema. Es difícil mantener buenas relaciones con un rival a que se pretende vencer.

Por lo general, Moscú no quiere librar “guerras de listas” ni “inflar las apuestas”. Éste no es nuestro camino, manifestó hace pocos días el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia. La única forma normal de relaciones internacionales es el diálogo. Pero un diálogo supone la participación de dos partes. Y si alguien que se cree hegemónico no quiere prestar oídos a nadie, ojalá que el venidero año 2013 lo enseñe a hacerlo…


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